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La Integración Sensorial y el Niño

¿Qué es la integración sensorial? ¿Cómo influye directamente en la vida de los niños? ¿Cómo podemos detectar un problema de Integración Sensorial? ¿Qué hacer?

Es de vital importancia conocer  la forma en que procesamos la información sensorial, ya que este proceso, puede cambiar nuestra forma de relacionarnos con el mundo y por supuesto influir directamente en nuestro comportamiento y aprendizaje.

El objetivo de este artículo es dar a conocer todas estas cuestiones y ayudar tanto a padres como a educadores a comprender determinados comportamientos de los niños, que en ocasiones, pueden estar condicionados por un desorden en la integración sensorial.

¿Qué es la integración sensorial?

La Integración Sensorial es la capacidad de detectar y organizar las sensaciones que provienen del mundo externo y del mundo interno de la persona; es un proceso que se produce en el Sistema Nervioso Central y es algo muy complejo, ya que se debe de organizar una infinidad de información diferente en una sola experiencia integral. La teoría de integración sensorial se creó para abordar los problemas de aprendizaje de muchos niños, por lo que se puede afirmar que es un enfoque terapéutico.

La integración sensorial comienza en el feto y se desarrolla especialmente cuando el bebe y el niño juega, explora y en definitiva interactua con el mundo adaptando su cuerpo y su cerebro a distintos retos que se producen a lo largo de la infancia.

Podemos imaginarnos la fachada de una casa; la base de esa casa estaría compuesta por los siete sentidos por los que se reciben la información de las sensaciones que posteriormente debe ser organizada e integrada. Cuando estos procesos se producen de forma satisfactoria, entonces, el niño estará preparado para alcanzar unos aprendizajes superiores.

Sencillas actividades como  comer, vestirse, bañarse, jugar o hacer las actividades del colegio se pueden convertir en verdaderos obstáculos para los niños, y conllevar a problemas emocionales, sociales y/o académicos debido a un problema de base en la capacidad del niño por un trastorno en el procesamiento de la información sensorial.

¿Cómo influye directamente en la vida diaria de los niños?

Como ya se ha dicho, un mal procesamiento de la información sensorial, puede influir en muchas de las actividades de la vida diaria del niño; es muy importante tenerlo en cuenta para poder detectarlo a tiempo y poder tratarlo para así mejorar la calidad de vida del niño.

Un niño etiquetado como malo, desobediente, travieso, inquieto, vago, torpe, arisco, miedoso o apático puede no ser totalmente responsable de su comportamiento ya que su cerebro puede estar malinterpretando los estímulos ambientales y por lo tanto, su respuesta no esta siendo la más adecuada.

Por ejemplo, un niño aparentemente arisco, miedoso o agresivo, puede resultar ser un niño hipersensible al tacto. En este caso, algunos tipos de sensaciones táctiles como carantoñas, mancharse la ropa o piel, cortarse las uñas, lavarse el pelo, etc. supondrán una verdadera molestia para el niño y se mostrará incómodo y/o evitará este tipo de actividades. Por otra parte, un niño que se muestra inquieto o bruto, puede ser que esté buscando una determinada cantidad de estímulo sensorial mediante golpes a objetos o personas, entre otras cosas.

¿Cómo podemos detectar un problema de Integración Sensorial?

Mediante la observación de algunas de las siguientes conductas:

  • Niño movido o demasiado activo, que puede tender a impactar con objetos o personas.
  • Niño que se tropieza fácilmente, motrizmente torpe, que prefiere tareas sedentarias y que aparentemente parece débil.
  • Niño miedoso, que evita algunas actividades, puede ser que llore con facilidad o que le asusta el movimiento.
  • Niño con dificultades para mantener la atención, va de una actividad a otra.
  • Niño con tendencia a evitar texturas, le desagrada mucho mancharse,  puede tener problemas en la alimentación o preferir determinados alimentos, le pueden molestar los cambios de temperatura, es muy difícil cortarle las uñas, lavarle el pelo, etc.
  • Niño con pobre habilidades de motricidad fina, al que le puede costar recortar con tijeras, abrocharse los botones, cerrar cremalleras y otras actividades que impliquen la participación de ambas manos de manera conjunta.

En conclusión, la terapia de integración sensorial puede ayudar a entender el comportamiento de muchos niños y ayudarles para conseguir una vida satisfactoria.

¿Qué hacer?

Si sospecha de que su hijo puede sufrir un trastorno del procesamiento de la información sensorial, debe acudir a un Terapeuta Ocupacional especializado en este enfoque, para que pueda realizar una valoración al niño, con el objetivo de conocer si realmente existe alguna dificultad en el procesamiento de la información sensorial y, finalmente, poder ofrecer un tratamiento acorde a sus necesidades.

 

Laura Fajardo Horno. Terapeuta Ocupacional